Para abordar el tema que hoy nos ocupa debo resaltar brevemente algunos puntos de dos   entregas anteriores en las cuales  expuse  el tratamiento natural de la gastritis, padecimiento estrechamente relacionado con las úlceras  pépticas.

  • Recordemos que en el 90% de los casos de úlceras pépticas se confirma la infección por la bacteria Helicobacter pylori , pero sólo un pequeño porcentaje de quienes sufren de dicha infección llegan a desarrollar úlceras. El H. Pylori ha convivido con nosotros desde el origen de nuestra especie, sin embargo la gastritis y las úlceras son consideradas enfermedades de la civilización.  Por otra parte, la campaña mundial  de erradicación del H. Pylori con antibióticos , que ya lleva tres décadas,  ha generado un incremento de ciertos padecimientos gastroesofágicos. Ante esta paradoja, algunos autores han puesto en duda que la erradicación del H. Pylori mediante antibióticos sea la estrategia correcta para combatir la gastritis y la úlcera péptica, ni tampoco para la prevención del cáncer gástrico.
  • 2.    Existen numerosas evidencias histórico evolutivas,  etnomedicinales y otras  basadas en estudios clínicos modernos, que demuestran que es suficiente fortalecer la respuesta defensiva del organismo para controlar los efectos lesivos que puede producir la infección por H. Pylori, sin necesidad de erradicarlo.
  •    POR DESGRACIA LA ESTRATEGIA MODERNA PARA EL COMBATE DE LA GASTRITIS Y LAS ÚLCERAS CONTINÚA CENTRADA EN EL USO DE ANTIBIÓTICOS Y ANTIÁCIDOS QUE, SEGÚN VIMOS, CONLLEVAN DIVERSOS EFECTOS SECUNDARIOS NOCIVOS.

El uso ocasional, en casos estrictamente necesarios, del protocolo farmacológico,  si se lo acompaña de los tratamientos holísticos, es una opción aceptable. El problema estriba en el uso unilateral del tratamiento farmacológico, que al no ser apoyado por las necesarias medidas de higiene vital, conlleva a la cronificación del padecimiento: H. Pylori resistente a los antibióticos, tratamientos farmacológicos recurrentes, efectos secundarios concomitantes, continuidad de los malos hábitos de vida, etc.

A continuación comparto con los lectores algunos consejos de Medicina Natural para el tratamiento de las úlceras gastroduodenales. En algunos casos estos consejos pueden coincidir con los tratamientos recomendados para la gastritis.

¿QUÉ ES LA ÚLCERA PÉPTICA?

La úlcera péptica es una lesión de la mucosa protectora que reviste al estómago y al duodeno (primera parte del intestino delgado), lesión que se caracteriza por afectar la capa muscular de dicha mucosa. También puede afectar la parte  del esófago más cercana al estómago.

LAS CAUSAS DE LA ÚLCERA PÉPTICA

Robin Warren y Barry Marshal, en 1982,  demostraron la altísima correlación entre la infección por H. pylori y la inflamación de las paredes del estómago y dejaron claro que esta bacteria se asocia hasta con el  90% de las úlceras duodenales y casi  un 80% de las úlceras gástricas. Sin embargo, según ya dije, la inmenza mayoría de los portadores de dicha bacteria nunca llegan a desarrollar una úlcera. De suerte que es necesario abordar de una manera más global el problema.

Es más acertado afirmar que “la úlcera péptica resulta del desequilibrio entre los factores defensivos y los factores agresivos” a los cuales se ve sometida la mucosa gástrica, en particular y nuestro organismo en general (1).

-. El ácido gástrico es muy corrosivo, si lo aplicáramos sobre la piel produciría una fuerte lesión. El ácido estomacal es necesario para digerir las proteínas. ¿ Por qué el estómago no se digiere a sí mismo?, ha sido siempre una pregunta importante. El estómago cuenta como primera línea defensiva con un gel mucoso que lo reviste y lo protege contra el ácido clorhídrico, los virus y las bacterias. Esta mucosa también secreta bicarbonato para crear un ambiente antiácido en la superficie de la mucosa. Además las células de la mucosa se renuevan constantemente.

-La prostaglandina (3) E2 incrementa la secreción mucosa del estómago,  disminuye la secreción de ácido y promueve la formación de micro capilares sanguíneos; la prostaglandina PGI2 ( llamada prostaciclina) actúa como potente vasodilatador y anticoagulante. Las 
prostaglandinas se ocupan de mantener la integridad y proliferación de la mucosa gástrica, al asegurarle un adecuado riego sanguíneo. Casi todos los mecanismos de defensa de la mucosa dependen de prostaglandinas.

-El epitelio ( revestimiento celular)  superficial del  estómago se regenera permanentemente; cada 10 días se renueva totalmente.

-La microcirculación lleva oxígeno y nutrientes a la mucosa, al mismo tiempo que extrae sustancias tóxicas. Las lesiones de la mucosa gástrica incluyen el deterioro de la red de micro capilares y por ende del flujo sanguíneo. La reparación de esta red circulatoria lleva, según A Tornawiski , a una mejor y más rápida reparación de la mucosa gástrica.

-La matriz extracelular, está conformada por tejidos y fluidos que rodean a las células, representa el 60% de nuestro peso corporal. Anteriormente se creía que simplemente cumplía un papel de sostén, pero actualmente se ha reconocido que su función va mucho más allá: la matriz permite el intercambio de información entre las células y su entorno, optimizando las funciones de las células y los órganos, e influenciando los procesos de crecimiento y regeneración celular.

Basándome en este artículo y en el trabajo de A Tornawiski (2),  puedo proponer  los siguientes factores agresores y defensivos:

 

Resulta evidente el equilibrio entre los factores defensivos y agresivos determina el bienestar del estómago. Tanto el incremento de las agresiones, cuanto el debilitamiento de las defensas puede desembocar en la lesión, más o menos grave , de la mucosa gástrica.

Resulta interesante adoptar en este punto la perspectiva de la medicina evolutiva: si observamos los factores defensivos, podemos decir que se desarrollaron como respuesta evolutiva al conjunto de factores agresivos que acompañaron a la génesis de la especie humana. Pero si observamos los factores agresivos, no podemos afirmar lo mismo: mientras que el ácido clorhídrico, la pepsina, el H. Pylori y el estrés,  han estado ahí desde nuestros orígenes, los AINES ( antiinflamatorios no esteroideos), los antibióticos, el consumo de bebidas alcohólicas y el tabaquismo son elementos agresores novedosos y lo mismo podemos decir de los niveles de estrés de la vida moderna. A todo lo cuál debemos sumar dos cosas más: la vida sedentaria, que demerita la totalidad de nuestro sistema circulatorio y la pésima alimentación moderna que empobrece , entre otras cosas, el aporte de antioxidantes.

Visto de conjunto, este panorama nos lleva a una situación en la cual la mucosa gástrica se ve más agredida que nunca antes y, paradójicamente, peor  nutrida.

Siendo esta la norma en la actualidad, no es de extrañar que la gastritis y las úlceras sean consideradas como  enfermedades de la civilización.

Añada usted a esto querido lector(a) el echo de que cuando sufrimos de molestias gástricas, nuestra primera respuesta es recurrir a un fármaco, en lugar de evaluar y mejorar los hábitos de vida  y comprenderá por qué hoy en día la gastritis es una enfermedad frecuente y las úlceras pépticas también.

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